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Barton Hollow by Norwood on Grooveshark

From a demon to a good son | Alana

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From a demon to a good son | Alana

Mensaje por Keegan Bennington el Sáb Feb 15, 2014 1:27 pm

Sentía el cansancio principalmente en sus ojos, que arenosos y pesados convertían la tarea más sencilla y satisfactoria en la más complicada del mundo; hacía más de dos horas que el cielo se había oscurecido por completo y lo sabía con exactitud por que sus labores comenzaban apenas despuntaba el alba, llevaba cuenta clara de las horas con sólo mirar el cielo. Pues si bien era cierto que no necesitaba sostener los muros de la iglesia, ésta debía abrir sus puertas a temprana hora además de servir un ligero pero apetecible almuerzo para las personas que llegaban a quedarse en el improvisado albergue que habían montado. Muchos de aquellas personas que ahora compartían un sueño juntos bajo el techo de la capilla tenían una casa propia, un empleo y en contados casos una familia entera misma por la cuál se vieron en la necesidad de abandonar sus calles antes seguras, querían protegerlos.

Barton Hollow la estaba pasando mal como hace décadas no se veía. Eran comunes las peleas principalmente por las prácticas o creencias que tenían algunos de los locatarios y Keegan jamás había interferido con ellas pero su padre si.
Ellos no son parte de nuestra comunidad hijo - su voz estaba cargada de desprecio pero guardaba el acento fuerte que regularmente usaba el viejo hombre en los sermones dominicales - Si las personas buscan una solución a sus problemas su deber esta en la iglesia, en Dios. No en una caravana de charlatanes. Eso es brujería Keegan, un insulto para dios - el castaño era apenas un crío cuando su padre lo llevó a ver desde la acera contraria el antiguo carnaval que se asentaba en su pequeña localidad y aun así a su corta edad, logró capturar el mensaje que su padre le había intentado transmitir: Todos aquellos que piensen distinto a ti, son una amenaza.

Ahora su padre estaba muerto, no debía preocuparse por las inquietudes que los gitanos trajeran esos eran ya problemas de para su hijo. Y ojalá que se tratara de un asunto tan sencillo como desterrar la idea milagrosa de un envoltorio de hierbas, entonces el muchacho no tendría mayor preocupación que acallar las voces con un delicado discurso recordando las viejas leyes del señor, pero cuando se trataba de un asesinato las palabras perdían sentido. Los tiempos cambian y las amenazas también, la lucha del joven Bennington no se encaraba con alguien de condición igual a la suya sino con una plaga de sanguijuelas, no había otra manera de llamarlos.
Consumiendo la vida de los otros, actuando como si tuvieran el derecho y libertad de caminar sobre la tierra igual que el resto de los humanos. Debieron de haberse quedado en las sombras, seguir siendo un mito tal vez así las muertes habrían sido un mandato del hombre de arriba y no del que reina debajo.
¿Keegan? - aun cuando vestía su habitual ropa de clero, tan orgulloso como lo estaría un alguacil de lucir su placa. Sin embargo no se dirigían a el por su título, el castaño suplicaba que fuera de sus labores le llamaran por su nombre dejando el título de pastor para otro momento, pues decía, eran todos iguales - ¿Te sirvo lo de siempre? - preguntó amable pero consternada la voz de la mujer robusta y entrada en años que atendía la cafetería.

Disculpa - varias veces tuvo que parpadear e incluso tallar sus ojos para salir de su ensoñación, el pasado era un pantano difícil de abandonar - Una taza café negro me será suficiente y que esta vez sea para llevar, aun tengo que regresar donde mi esposa - dijo con una sonrisa y ella se marchó. ¿Acaso ella se habría dado cuenta de la preocupación que aquejaba a Keegan? O es que ya estaba tan acostumbrada a los rostros largos que le parecía normal. Le irritaba la sensación de desconcierto que lo abordaba, no poder enlazar las palabras correctamente y peor aun, sentir por escasos momentos la presión que lleva su puesto. Fuerza es lo único que te pido, clamó mentalmente, y si no estas muy ocupado, una pronta solución.
Para ser fin de semana el lugar estaba desierto, la gente se había vuelto temerosa de salir por las noches pero aun así, sí el castaño seguía ahí para cuando alguien más entrara se encontraría con una voz presurosa para contarle alguna nueva tragedia o bien las quejas acostumbradas, en otros días el castaño los hubiera recibido con una sonrisa y una buena taza de café. Salvo ahora que no tenía apetito más que para sus necesidades.

Dio las gracias y dejó una humilde propina antes de enfrentarse al fresco viento de la noche, aun con el vaso de café en la mano no era suficiente para calentar sus manos. Ni una olla hirviendo serviría para calentar su cuerpo tras la visión de Keegan. Una bella chica parada al lado opuesto de la calle, ambos parecieron acordar estar ahí a la misma hora - como los vaqueros en las películas - pensó con humor tan frío que la broma perdió su gracia. La conocía, todo el pueblo la conocía a ella y a toda su especie.

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Re: From a demon to a good son | Alana

Mensaje por Alana Banhart el Lun Feb 17, 2014 12:01 pm


FROM A DEMON TO A GOOD SON

   
   
   



Habían andado por Nueva Orleans a penas bajó la luz del día. Cuestiones de su empleo, junta con su nuevo rey y el resto de los alguaciles del estado. La única razón por la cual había aceptado el trabajo era como símbolo de lealtad a su pasada reina, un vampiro tan viejo como su creador a quien como a él, también le debía veinte años de su vida. Y en palabras de la misma monarquía, Alana era perfecta para el trabajo, astuta, confiable, y temible. Pero su trabajo era siempre opacado por vampiros mayores, hombres que habían luchado entre guerras y casi muerto en ellas, perversos y sádicos y que te romperían el cuello por una mala mirada. Se olvidaban que la mujer que permanecía prudente frente a ellos trató con más de un criminal aún en sus tiempos cuando aún la sangre le corría por las venas con la misma emoción que un frágil humano a penas podía contener. Les observó aburrida y molesta, era joven pero no por eso más estúpida, sabía que dos entre ellos se traían algo entre manos que apestaba a kilómetros de la ciudad.

Volvieron al día siguiente cuando la noche había caído ya. Jessa durmió todo el camino y despertó hambrienta justo cuando entraron a Baron Hollow. Podrían haber esperado una hora más en camino pero la pelinegra no podía olvidar que no todos los que les acompañaban en el automóvil eran como ella.

Acarició la espalda de su rubia amiga con la yema de sus dedos casi de manera posesiva, sin despegar los ojos del hombre que cargaba dos cafés en mano fuera del diminuto pero conocido restaurante. —Reverendo Bennington— saludó cordial ocultando sus colmillos del padre favorito del pueblo, quien como la mayoría de los humanos, manejaba un irracional disgusto hacia ella y los suyos. Dio un empujón a la rubia con extremo cuidado de no hacerle daño, conocía los límites del cuerpo de su humana y por sobre todas las cosas la protegía no sólo del resto de los hipócritas habitantes, sino también de sí misma —Te esperaré aquí, Beau acompáñala no quiero que esté sola en ese sitio —estos partieron una vez Alana calló, Beau con visible incomodidad y una no tan escondida molestia hacia el santo reverendo. Quien se había encargado de mantener la compostura y respeto frente a los demás había sido la bonita y joven pelinegra, a pesar de las palabras burdas del resto de sus camaradas quienes vivían en recordarle lo mucho que soportaba de las patéticas bolsas de sangre que merecían tan poco de ellos, Alana . —Dos vampiros de mi área han desaparecido, y si bien recuerdo —se detuvo de golpe, clavó su vista en los cafés ojos del pastor y se mantuvo consciente de sus emociones por unos segundos para después seguir hablando —son sus grupos de odio los que más ruido han hecho últimamente —se cruzó de brazos. Si la autoridad se enteraba de que cierta comunidad religiosa se volvía pesada con el resto de los vampiros, serían ellos quienes verían por su triste futuro— Francamente no es una idea muy inteligente si me dejas decírtelo —siguió acercándose un par de pasos más hacia el castaño. Frente a él no intentaba nada, había conocido a su padre cuando éste aún era joven y estúpido, antes de volverse el hombre de Dios que tanto dijo haberlo salvado. Lo cierto es que para Alana el viejo reverendo estaba colmado de miedo, y necesitaba una fantasía para poder vivir el resto de sus días en paz, y que mejor Dios para regalarle esos momentos de tranquilidad y ese fácil perdón a sus pecados que brindaba con servirle.

7:30 PMҳ KEEGAN BENNINGTON
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Última edición por Alana Banhart el Lun Feb 24, 2014 5:49 pm, editado 1 vez

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Re: From a demon to a good son | Alana

Mensaje por Keegan Bennington el Miér Feb 19, 2014 8:34 pm

Frente a él todo era una ensoñación o bien una pesadilla, podía elegirse la que fuera cualquiera de las dos le provocaba escozor. La castaña era una visión que muchos de los hombres deseaban, lo había visto en sus ojos incluso de quienes más palabras desdeñosas soltaban, en el día podría tratarse de la cubre espaldas de su raza, pero por la noche se convertía en el sueño y perdición de muchos. - Señorita Banhart - replicó poco después del que pareció ser un áspero saludo a su persona. No podía controlar lo inquieto de sus ojos yendo y viniendo de las personas que acompañaban la acompañaban, un chico con rostro engreído y una mujer que termino deduciendo era tan humana como él. A excepción de toda la sangre que debía perder constantemente al darsela a aquellos dos vampiros. Como una vaca en ordeña se encontró pensando con un deje de tristeza.

En cuanto la pareja de rubios despareció de su vista lo único que sirvió para regresarle los pies a la tierra fue el calor que se propagaba por sus manos, hubo pensado en un golpe de ira o indignación pero simplemente se trataba de la tibieza del café que comenzaba a amedrentar sus palmas. Supongo que después de todo, no llegaré temprano a casa. Las palabras emergían de ella como un discurso ya elaborado y que había repasado hasta llegar el momento. - Desconozco el asunto ma'am - un encogimiento de hombros hubiera venido pero sería una mala actitud viniendo del pastor de almas - Así que no es conmigo con quien debe hablar, el alguacil le será de mejor ayuda. Yo solamente doy sermones, formar grupos de odio no está entre mis prácticas comunes - es cierto que a veces - todos los domingos - soltaba un par de líneas referentes a los vampiros y los ataques en su ciudad, era como una disciplina que debía ejercer para no perder la práctica, pero de ello a incitar a una caza de chupasangres, eso era una idea descabellada.

La idea de beber lo que llevaba en manos le parecía una mala idea, por alguna razón presentía que le dejaría un sabor insípido casi amargo como veneno - ¿Te apetece un café? - preguntó aun cuando sabía que la respuesta sería no - Tengo uno de más - Keegan sabía tan poco de ella y unas cuantas ideas volando respecto a lo que era, su presencia aunque incómoda para ambos tendría que arrojar al menos un par de cosas buenas. Nunca desperdicies una oportunidad hijo, aprovecha todo lo que el señor pone en tu camino, eso es una enseñanza. Mientras las palabras de su padre resonaban en su cabeza, seguía pensando en el par de persona que habían desaparecido hace poco.

¿Quién es la joven que los acompaña? - no preguntarlo sería un dolor de cabeza que lo perseguiría hasta su lecho matrimonial, sabía lo que eso significaba: noches en vela y una preocupación que le desfiguraría la cara - No tengo que preguntar el por que de la compañía, ya que no espero que la estén devolviendo a casa como un cachorro perdido, únicamente... ¿es consciente de lo que hace? - palabras paternales en unos labios aun muy jóvenes pero había heredado una preocupación que lo llevaba a aparentar más edad de la que tenía.

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Re: From a demon to a good son | Alana

Mensaje por Alana Banhart el Lun Feb 24, 2014 1:52 pm


FROM A DEMON TO A GOOD SON

   
   
   



Rodó los ojos. No se tragaba el cuento con el que el hombre le venían —Oh, tú sabes que diablos sucede con tu séquito. Puedes ser hombre de Dios y jurarte tocado por él mismo, pero eres tan humano como ellos y hay una cosa que todos comparten: su odio hacia nosotros y quienes nos han aceptado. Keegan, no me vengas con falsedades. Les has abierto las puertas, encendido ese fuego con el que se mueven, avivado el rencor. Y por que lleves una cruz al cuello no significa que eres menos culpable que nosotros —terminó dejando a penas unos centímetros entre su delicado rostro y el de él, sin haber realizado que su voz había decaído unos cuantos tonos hasta volverse un intimidante susurro que sólo el castaño escucharía. Al percatarse de esto retomó su antigua posición acomodando su cabello detrás de la oreja y desempolvando su chaqueta.

Desvió su mirada para no hacer más evidente su falta de paciencia. —No es gracioso—respondió con el rostro sin inmutarse. Enseñó los colmillos sin segundas intenciones —No nos llevamos bien el café y yo, o ninguna otra comida que no sea alta en hierro y hemoglobina —después de unos cortos minutos de silencio y de no despegar su mirada de ambos vasos de los hervientes brebajes, Alana regresó su vista hacia los cansados ojos del castaño —Su mujer ha de estar esperándolo preocupada en casa, a menos que haya encontrado algo con lo que pueda pasar el rato mientras regresas—arqueó las cejas. Los chismes corrían como el agua de un arroyo en un pueblo tan pequeño, tristemente las víctimas eran quienes terminaban por enterarse al último. Suspiró. No necesitaba de insinuaciones de mal gusto, sin embargo le apetecía echar un vistazo a su rostro afligido por el cotilleo.  

Sus sentidos se encresparon al escucharle preguntar por Jessa. Mantenerla lejos de especulaciones era su principal objetivo, mantenerse a ella misma libre de acusaciones era también algo que debía de tener en cuenta —Ella es...mía. No estaba segura de cuanta información quería propinarle al hombre. Sin embargo al tratarse de la rubia acompañante, la aún humana, se limitaba a decir lo menos posible. Se lo pensó unos minutos antes de seguir hablando, si decía que era suya esta afirmación terminaría entregándole a él el poder para seguirle juzgando. Aunque en realidad ninguna palabra que saliera de los labios de la helada criatura serviría en su defensa. —La chica es libre de tomar sus propias decisiones. No existe mucho que la ate a nosotros, puede dejarnos cuando se le plazca, de eso puedes estar seguro, Bennington —confirmó segura inclusive cuando no todo fuera cierto. Su sangre había infectado el sistema de la joven y en su corriente sanguínea la había conectado a Alana de manera obligatoria, ninguna de las dos podía hacer algo al respecto, más que esperar a que cualquiera decidiera alejarse por cuenta propia de la otra. Hinchó su pecho de oxígeno que no necesitaba pero que sin duda se había convertido en una regla básica para ocultar su existencia del resto del mundo, y ahora lo hacía de manera mecánica —Es más consciente de lo que hace que muchas de las personas que viven en este lugar. —le recordó. Él más que otros sabría decirle lo mucho que los demás se refugiaban bajo el techo de su capilla buscando sus palabras de absolución, negándose los horrores de sus acciones y jurando estar libres de pecado. Aquellos eran los peores, porque no siempre estaban ciegos ni siquiera se mentían a si mismos cuando observaban al monstruo del espejo sonriendo de regreso. Estaban tan jodidos que pretendían no escucharse para poder vivir consigo.

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Re: From a demon to a good son | Alana

Mensaje por Keegan Bennington el Lun Feb 24, 2014 6:40 pm

Cierto, soy un humano ¿cuando dejaste tu de serlo? - no esperaba que ella le diera respuesta, pero eso no disminuía su interés por escuchar la historia - Aun guardas la apariencia de uno y no creo que ser un vampiro te haga menos propensa a equivocarte, como ahora mismo lo haces. Yo únicamente he alojado y brindado un hogar a varias personas inseguras, si eso me hace un hombre culpable, lo acepto. Pero como te digo yo no formo ningún grupo de odio así que no se que es lo que sucede con ellos, digamos que no me tienen informado de sus acciones puesto que las reprobaría - mismo que se traducía a dar una palmada sobre sus espaldas y mostrar una gran sonrisa a causa de los métodos empleados por dichas personas ¿quién era Keegan para detenerlos? No había dicho Dios, ayudaos los unos a los otros que yo los ayudaré. Ellos simplemente estaban defendiendo lo suyo, como Moisés lo hizo al destruir aquel ídolo de oro. Hubo una destrucción sí, pero aquello sirvió para mostrar las leyes del señor.

El joven reverendo alzo ambas cejas con un gesto que fingía sorpresa, no se iba a caer de nalgas al piso por sus relucientes colmillos. Años atrás había echado a correr a las faldas de su madre asustado por el agresivo gesto en que se transformaba su rostro cuando los caninos les resaltaban, pero no ahora. Se había vuelto algo común, tétrico pero cotidiano.
Ojalá hubiera tenido oportunidad para pedir una acongojada disculpa ante el ofrecimiento de la bebida pues mientras que su padre había mostrado su aversión ante los vampiros abiertamente, Keegan gustaba de llevar las cosas bajo el agua con el bajo perfil que le caracterizaba y hacía lucir inocente, pero el comentario sobre su esposa le desfiguro el rostro en una mueca hosca. Cambio su peso de un pie a otro cansado de mantenerse erguido y en cierto modo orgulloso del puesto que desempeñaba, esa manera que ella tenía de arquear las cejas lo alborotaba - Confío en que sabrá aguardar mi regreso - fue lo primeramente amable que le vino a la cabeza, estaba seco de palabras respecto al tema de su esposa.

Respecto a la joven, bueno no fue lo más tranquilizador. Sus cejas seguían intentando tocarse la una con la otra y el hueco en su estómago cambio de forma inesperada, el deseo por el café se había convertido en un frío agujero de tristeza y susto. Mentía, casi tan bien como el clérigo lo había hecho con ella. Finalmente no eran tan diferentes. - Ya lo creo - abandonó uno de los vasos de café que cuidadosamente dejó sobre la acera, no quiso echar una mirada atrás para confirmar que más de un par de ojos estaban pendientes de la conversación que se llevaba. Así que más le valía ser cuidadoso - Cuando te vi llegar con ella - chasqueó la lengua un poco inseguro de las palabras que usaría, no estaba en él referirse de esa manera a las personas sin embargo aquella rubia ya estaba muy lejos de ser una - La manera en que la acariciabas, me pareció de la misma forma que uno le frota la cabeza a un perro. Autoritarios, sintiéndonos los amos y a ellos no les queda más que observarnos con ojos brillosos, gustosos de tenernos como dueños. Así que digamos que te creo, que dormiré tranquilo pensando que ella puede irse cuando quiera. La manera en que lo hará, eso seguramente será completamente diferente - iba a decir algo más, un poco de mano dura para rematar lo que hasta entonces había sido una excelsa comparación que si tenía los resultados que imaginaba, la haría pasar un mal trago, pero no tuvo tiempo por que la mala pasada fue para él.

No lo hagas - pronuncio con un deje de amenaza - Comparar el errado camino de aquella joven con lo que algunas de las personas de mi localidad hacen. Esa chica, a quién indudablemente proteges no es sensata. Más bien se trata de una curiosa con poco valor por la vida, una suicida a los ojos de Dios y que si bien sabemos únicamente tiene un lugar de destino - dónde arderá por mucho tiempo hubiera gustado de agregar, pero aquellos eran sermones que servían más para los humanos, a los vampiros la idea de morir y caer en el infierno no les era tan temible - Ella no es el ángel de la consiencia que me quieres hacer creer, simplemente una mujer que en todas las manos en las que caiga será sencilla de influenciar. Igualmente seguiría deslumbrada a un gigante si éste se le para enfrente.

occ. nada de eso, es perfecta.

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Re: From a demon to a good son | Alana

Mensaje por Alana Banhart el Lun Feb 24, 2014 7:56 pm


FROM A DEMON TO A GOOD SON

   
   
   



Rodó los ojos —Tu padre al menos no se comportaba como un cordero libre de pecados, y aceptaba cuando quería ver a los demás ardiendo en pena — Aunque de recuerdos como los de Alana del hombre que le había dado la vida, Keegan seguro tenía pocos. Su padre había sido un cerdo incapaz de ver más allá de los dos dedos que tenía en la frente, y se ganó a un pueblo tan estúpido como él. Si la hubiera escuchado habría aprovechado mejor su vida, al menos la nueva que le hubieran regalado. Humedeció su labio inferior recordando los días no tan inocentes del reverendo —No tienes mucho de él, y no se si eso sea bueno o malo.

Se limitó a observarle aunque el hueco en el estómago se hacía presente incluso después de tantos años de no haberla molestado. Nunca había pretendido trasformarla, arrebatarle de las manos la oportunidad que ella nunca tuvo, que la pelinegra robó a Beau noventa y siete años atrás al verse amenazada de perderle para siempre; actuó con el mismo miedo que la inundaba cuando aún humana ese que le daba un alto a la razón y del cual siempre se azotaba cuando se encontraba sola.
Te equivocas, Keegan, no soy su dueña. Pero ¿Qué puedo hacer para que creas lo contrario? Eres tú quien ha decidido tomar esa idea como propia, lo único que puedo hacer es aceptar que estás mal y esperar a que algún día veas la luz —terminó burlándose de como hombres propios de Dios hablaban sus agresiones en una forma tan pasiva. —Además nunca he sido una persona de perros —se enderezó sabiéndose unos centímetros más alta. Él no le ganaba demasiado en estatura así que olvidarse de mirarlo hacia arriba como si le fuera superior estaba lejos de las posibilidades, de igual manera si la vampiro hubiera sido notablemente más baja que el reverendo se hubiera evitado esto al prestarle más atención visual a cualquier objeto que no fuera su rostro. Curvó sus labios en una sarcástica sonrisa que se le antojaba más bien burlona.

¿Realmente sigues creyendo que el cielo y el infierno es un lugar fuera de este mundo? —le sabía la respuesta de sobra. Ninguno de los dos existía fuera de la mente de los intranquilos seres, se llevaba consigo a donde intentaras escapar, ella lo sabía de memoria. —Sin embargo tu Dios siempre perdona a quienes están dispuestos a redimir su camino, no lo sueles decir todos los domingos en misa. Y no lo he olvidado aún, puede ser que...—medió unos segundos dejando a sus ojos vagar por las penumbras mientras sus labios buscaban nuevas palabras —yo como muchos otros me haya perdido para él, después de todo nos hemos convertido en ese monstruo que temíamos se encontraba en la oscuridad—no tenía que confirmarle que su destino no lo había escogido ella porque aunque él fuera consciente de ello él encontraría cualquier razón para minimizarlo. Cruzó sus dedos frente a ella a la altura de sus caderas, a pesar de que si quería hacerlo podía permanecer la conversación entera estática, aún quedaban fantasmas de su humanidad hundidos en ella y era difíciles de eliminarlos. —Por al menos he aprendido a aceptarlo, reverendo, Bennington—oscilaba entre volverlo un simple mortal y mantenerlo en ese nivel de autoridad con el que muchos le trataban. Así contaba ella con la posibilidad de confundirlo, no lo consideraba un hombre digno de saberse importante, no sin antes aceptara que ella era mucho más importante.

Levantó su mano antes de que pudiera decir otra cosa —Aún así, no me importa tu Dios, no es él mi tipo de salvador.

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Re: From a demon to a good son | Alana

Mensaje por Keegan Bennington el Dom Mar 02, 2014 4:33 pm

Mi padre ahora está en la gloria del señor - explicó con un gesto orgulloso, casi había crecido un centímetro a raíz de sus palabras. Keegan jamás aceptaría abiertamente su aversión por los vampiros, tanto como jamás diría que algunas de las mujeres de la localidad le parecían más agradables que la chica a la que había calzado una argolla en el dedo. Era precisamente su silencio y apariencia bendecida lo que lo mantenía firme en su pedestal.
Sin embargo era cierto, el reverendo era un lobo con piel de oveja que hacía creer a los demás su incapacidad por matar una mosca pero ella, no estaba muy lejos de equipararsele.

Puedes hacer mucho Alana - su conversación oscilaba entre un intercambio de nombres, adjetivos y apellidos como una elegante danza de cuchillos - Liberala y entonces te creeré, veré la luz. Si conocieras tan bien lo que yo hago como presumes, te darías cuenta que las personas necesitamos de la muestra de un milagro para conocer la gracia de Dios casi tanto como de un susto para saber la presencia de un demonio - como tú, quiso completar mas mordió su lengua - Quieres demostrarme a mi y a todo el pueblo que son tan inofensivos como un blanco conejo, haz que se marche. Del mismo modo que el resto de tus compañeros dejará regresar a casa a todas las personas que someten para saciar su sed - pero aun cuando la apariencia del roedor es dulce a los ojos de un niño, el sembrador sabe que puede convertirse en una amenaza que destruirá sus campos y roerá sus legumbres. Siempre existirá desconfianza.

El tema del cielo y el infierno, buena manera de gastar saliva entre un vampiro y un hombre de Dios. Keegan podría pasar horas enteras desenmarañando respuestas para aquellos que aun dudaban de la existencia de un más allá, sin embargo con Alana resultaba un tema cansado al que ella misma había denegado al levantar la mano. - ¿Quién es tu salvador entonces? En que crees Alana - suave, dulce y melodiosa voz, la misma con la que susurra un te amo a oídos de su dulce esposa. Dio un par de pasos segundos después de estar seguro que sus piernas no se convertirían en gelatina - En ti. Crees en tus capacidades y en lo fuerte que eres para sobrevivir. Crees en tu monarca, es tus hombres de placa que resguardan tu territorio. Ahí está tu fe - una débil sonrisa se anticipó a su respuesta - En realidad, no lo sabes.

Estoy cansado - explicó a quién no le interesaba su estado anímico - Desearía llegar a casa y pasar al menos unos minutos al lado de mi amada esposa. Mi café se ha enfriado y las personas detrás mío cada vez más interesadas. Voy a hacer algo que tal vez te parezca estúpido o no, te invitó a caminar. Solo tu y yo. Dios y Satán. -

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